Inicio arrow Documentos arrow Declaraciones APC arrow Observaciones Al Plan Integral De Gestion Ambiental Del Humedal Del Rio Cruces
Observaciones Al Plan Integral De Gestion Ambiental Del Humedal Del Rio Cruces PDF Imprimir E-Mail

ACCION POR LOS CISNES
OBSERVACIONES AL PLAN INTEGRAL DE GESTION AMBIENTAL DEL HUMEDAL DEL RIO CRUCES
17 de Julio de 2006. VALDIVIA: la ciudad humedal.

Leer las observaciones de los Académicos

VER PLAN INTEGRAL


1. PRESENTACIÓN

El presente documento resume las observaciones de Acción por los Cisnes al borrador final del Plan Integral de Gestión Ambiental del Humedal del Río Cruces (en adelante, PIG), que está siendo elaborado por la Corporación Nacional Forestal de la Décima Región (CONAF X) en respuesta a la Resolución Exenta Nº 377, del 6 de junio de 2006, de la Comisión Regional del Medio Ambiente de la Décima Región (COREMA X).
No obstante los esfuerzos de la actual Dirección Ejecutiva de CONAF por corregir los sesgos y deficiencias que han caracterizado desde sus inicios el proceso de elaboración del PIG, tales sesgos y deficiencias persisten en un grado tal que ponen seriamente en riesgo la confianza ciudadana en este instrumento.
A través del presente documento solicitamos formalmente a la Dirección Ejecutiva de CONAF una respuesta por escrito a las presentes observaciones, en particular a aquellas relativas a los aspectos de fondo del PIG, así como a sus objetivos y línea de base.


2. RESUMEN DE OBSERVACIONES AL PIG

2.1 OBSERVACIONES DE FONDO
Las siguientes son las observaciones de fondo al borrador final del PIG y a su proceso de formulación:

A. En relación a la participación ciudadana

i) El proceso de participación ciudadana implementado en el marco del PIG es deficiente e incompleto y no representa la realidad social que se buscaba diagnosticar. En particular, las actividades de participación ciudadana realizadas en Valdivia durante el proceso de formulación del PIG fueron completamente insuficientes, considerando que en esta ciudad vive el 67% de la población total de la Cuenca del Río Cruces y que es allí donde se ha manifestado el mayor interés ciudadano en torno al desastre del Santuario. La ciudad de Valdivia alberga numerosas organizaciones sociales, productivas, ciudadanas, ambientales y académicas cuya opinión debió ser considerada formalmente de manera especial en su calidad de actores prioritarios del proceso de formulación del PIG, tal como se hizo con las organizaciones sociales de las localidades seleccionadas para levantar el diagnóstico social.

ii) Los contenidos y propuestas del PIG no reflejan los resultados de los talleres de participación ciudadana realizados durante su proceso de elaboración. En los talleres de participación ciudadana realizados en Valdivia y otras localidades se expresaron posiciones claras respecto al origen del desastre del Santuario del Río Cruces, sobre el sentido y los objetivos del PIG, y sobre las soluciones y medidas que dicho Plan debía considerar. Durante el taller final de validación social sostenido el 19 de junio en la ciudad de Valdivia, por ejemplo, numerosos participantes realizaron observaciones al PIG en representación no sólo de habitantes, dirigentes vecinales, ONGs, académicos y empresarios de Valdivia, sino también de habitantes y dirigentes sociales de localidades como Tralcao y Mehuín. Todas las opiniones vertidas, y debidamente fundamentadas, fueron unánimes en señalar que el PIG debía expresar de forma clara que ninguna medida de restauración del Santuario del Río Cruces podrá ser implementada mientras no se detengan las descargas del efluente de la Planta Valdivia de Celulosa Arauco y Constitución S. A. (CELCO). Los asistentes a dicho taller también entregaron numerosos antecedentes sobre los impactos económicos y a la salud que la Planta de CELCO ha causado en diversas localidades de la cuenca. El desarrollo de este taller está registrado en videos disponibles para su análisis, lo mismo que los documentos, informes y consultorías que aportan los antecedentes mencionados. No obstante, ninguno de tales antecedentes fue recogidos en el documento final del PIG y las opiniones de los participantes no están en absoluto reflejadas en el borrador final de este Plan, según se detalla más adelante. Esta grave omisión refleja el real valor que las autoridades encargadas de la elaboración del PIG le dan a la participación ciudadana y a las opiniones fundamentadas de los profesionales, técnicos, dirigentes, científicos, estudiantes y empresarios que participaron en el referido taller y en otros similares realizados con anterioridad. Este hecho afecta en su sentido más profundo los enunciados del propio PIG referidos a la participación ciudadana y a la ciudadanía ambiental responsable. ¿No ha sido acaso la comunidad de Valdivia y alrededores un ejemplo de ciudadanía ambientalmente responsable? ¿Cómo es posible que existiendo decenas de documentos públicos que desarrollan de manera fundamentada la posición ciudadana en este caso, ninguno de ellos haya sido considerado como un insumo del proceso de elaboración del PIG? ¿Qué calidad de participación ciudadana es posible esperar del PIG en su etapa de implementación si las observaciones ciudadanas durante su etapa de formulación no fueron consideradas mínimamente?

iii) La debilidad de la participación ciudadana implementada en el proceso de formulación del PIG contradice el lugar originalmente dado a dicha dimensión en las metodologías y enfoques definidos por parte de CONAF. El documento con la propuesta metodológica para la formulación del PIG, elaborado por CONAF X en junio de 2005 , “propone la participación de la ciudadanía organizada y la empresa privada vinculada al humedal como actores relevantes del proceso de planificación” (página 3). A su vez, dicho documento establecía que el proceso de planificación del PIG se realizaría “a través de talleres con la ciudadanía organizada, instituciones y empresas” para definir los objetivos, componentes y actividades del PIG e incluso para determinar las tareas a desarrollarse externamente y sus términos de referencias (páginas 4, 15 y 16). Más específicamente, el documento de CONAF señalaba que, una vez realizado el diagnóstico del estado actual del humedal en los dos primeros meses, a partir de la sistematización de la información relevante, se iniciaría la “etapa participativa”, de tres meses, para identificar los actores relevantes y realizar en conjunto con ellos “el análisis y la construcción de los objetivos genéricos del PIG de manera participativa” (página 20). Sólo entonces se iniciaría el diseño del PIG propiamente tal. A la luz del contenido del PIG propuesto en su borrador final y de la escasa consideración que dicho documento hace de las observaciones ciudadanas, es evidente que el proceso implementado por CONAF dista sustancialmente de lo originalmente definido en relación al peso y papel que desempeñaría la participación ciudadana. Más aún, resulta totalmente contradictorio con los enunciados originales sobre el papel de la participación ciudadana en el PIG que hasta la publicación del borrador final de este Plan los ciudadanos no hayamos tenido acceso a ningún documento que presentara los enfoques, contenidos y componentes del PIG. El mismo documento de CONAF de junio de 2005 sólo estuvo disponible públicamente en la página web de CONAF a mediados de junio de 2006, es decir, un año después de haber sido elaborado y sólo a un mes de concluir el proceso de elaboración del PIG.

iv) Acción por los Cisnes no ha recibido invitación alguna para asistir a las instancias de participación ciudadana relacionadas con el PIG. Siendo esta una organización formada y reconocida desde noviembre de 2004 y que cuenta con su propia web y correo electrónico, no recibió invitación directa a ninguna instancia de trabajo pública del PIG. Solo a partir de las reuniones con la nueva Dirección ejecutiva de CONAF se percibió un cambio en quienes desarrollaban el trabajo de participación ciudadana. Aun así, tampoco recibimos la documentación relacionada al componente social del PIG, y cuyo envío fue comprometido por los respectivos encargados y consultores a comienzos de junio del 2006. Más aún, el propio borrador final del PIG nunca fue enviado a los representantes de Acción por los Cisnes no obstante haber estado presente este movimiento ciudadano en todas las actividades de participación organizadas y a pesar de haber solicitado de forma expresa en cada una de ellas el envío de la información y de los documentos emanados del proceso.

B. En relación a los objetivos del PIG y de sus componentes

i) El PIG como tal carece de un objetivo claro, apareciendo como una suma de programas y actividades débilmente encadenadas y basadas en aproximaciones teóricas generales y alejadas de la realidad. El PIG como tal no tiene un objetivo expresamente señalado en su documento final. Sólo es posible encontrar referencias genéricas al origen del PIG en la Resolución Exenta Nº 377 de la COREMA X (página ix) y una formulación ambigua sobre el propósito general que persigue, pero que nuevamente no hace sino describir sus componentes (página ix). Un Plan de las características del que se propone no puede omitir algo tan elemental como el objetivo final que persigue. De allí en adelante, su estructura, línea base y propuestas adolecen de una mínima lógica formal y del fundamento requerido para sustentar su contenido. El objetivo del PIG no puede ser otro que restaurar las condiciones ecológicas que el Santuario del Río Cruces presentó hasta enero del 2004, antes de ser afectado por el agudo desastre ecológico causado por las descargas de la Planta de CELCO.

ii) En general, los objetivos del Ámbito Ecosistémico y de sus distintos programas son pertinentes en cuanto a la necesidad de generar conocimiento nuevo sobre el humedal, aunque son ambiguos en relación al sentido del monitoreo y contradictorios en relación al resultado final que se busca alcanzar con las medidas de restauración a implementar. El monitoreo del humedal sólo puede tener sentido en vinculación directa con las medidas específicas de manejo o intervención del humedal que se implementen con el objetivo de su restauración. El propio PIG señala, en su sección 5 (página 24) que, la principal medida de intervención tendiente a la restauración del ecosistema es la “remoción o atenuación de los factores que causaron el daño o disturbio”, y que sólo cuando ello ocurra, iniciándose así el proceso de restauración, éste “debe acompañarse de un monitoreo continuo de las condiciones del ecosistema a fin de realizar un seguimiento del proceso de restauración y de sus aspectos que requieren ser apoyados o reforzados”. LA PRINCIPAL DE TALES MEDIDAS DE INTERVENCIÓN DEBE SER LA DETENCIÓN DE LA DESCARGA DEL EFLUENTE DE CELCO. Por tanto, el Programa de Monitoreo debe señalar de forma expresa su naturaleza dependiente del Programa de Recuperación y Conservación, explicitando, además las medidas mínimas que deben cumplirse para que sus objetivos puedan alcanzarse. SIN LA DETENCIÓN DE LA DESCARGA DE CELCO, NI EL PROGRAMA DE MONITOREO NI EL DE RECUPERACIÓN Y CONSERVACIÓN SE JUSTIFICAN. Tal vez, esta importante omisión se explique en el hecho que los servicios públicos han omitido sistemáticamente pronunciarse sobre las causas del desastre del Río Cruces. Como el mismo PIG señala (página 25) reconocer los propios errores de los servicios públicos al haber permitido la ocurrencia del desastre podría significar “una pérdida de prestigio” que les impida reconocer sus fallos “de tal manera que en lugar de asumirlos y aprender de ellos (…) optan por eliminar o “fijar” el problema”.

iii) El objetivo general del Programa Recuperación y Conservación es ambiguo y contradictorio al señalar que se busca identificar y ejecutar acciones para el adecuado restablecimiento de las funciones y características del humedal. El objetivo de este Programa fue definido previamente por CONAF X en su documento de junio del 2005, el que señalaba que su objetivo era “LA RESTAURACIÓN TOTAL Y COMPLETA DEL ECOSISTEMA QUE COMPONE EL SANTUARIO” (página 10). A su vez, dicho documento explicitaba que el Programa de Recuperación y Conservación debía considerar el contexto social y la sustentabilidad socio-económica como pre-requisitos de la sustentabilidad ambiental, reconociendo que “las preocupaciones y necesidades locales a menudo son dominantes y que el contexto global es la recuperación del ecosistema” (página.11). Por otra parte , el documento de CONAF X establecía que debían incorporarse evaluaciones de riesgo y análisis de costo-beneficio al escoger entre distintas opciones, a través de un sistema de Administración de Riesgo Ambiental (ARA) (página 11). Ninguna de estas consideraciones fue incluida en el PIG sin que exista justificación alguna para ello. Más aún, el propio PIG señala que “la conservación de la estructura y funcionamiento de los ecosistemas debe ser un objetivo prioritario” y que “si los ecosistemas pierden su función de producir servicios para la sociedad y para la armonía del ambiente, todo lo que se haga en beneficio de la ciudadanía no tendrá sentido” (página 7). Por su parte, en la sección 5 del PIG (página 24) se expone el enfoque de restauración a aplicar, definiendo como la restauración pasiva aquella que “supone la remoción o atenuación de los factores que causaron el daño o disturbio, creando así las condiciones para que el ecosistema reestablezca sus funciones naturales”. En la misma sección 5 (página 25), el PIG define como la restauración activa aquella que “es necesaria cuando el nivel de la degradación es tal que no es esperable una recolonización natural, aún cuando se detengan los agentes causantes del daño o disturbio”. Sin embargo, y sin que se realice el análisis de los agentes causantes del daño y del nivel de degradación del ecosistema, en la página 7 del PIG se señala, contradiciendo la propia definición del enfoque de restauración a implementar, que “el Plan tiene como principal directriz proponer el desarrollo de estrategias de rehabilitación del humedal basándose en la recuperación de las funciones del ecosistema más que en su estructura”. Esta definición es inaceptable e injustificada a la luz de lo señalado por la propia CONAF X en su propuesta de junio del 2005 y teniendo en cuenta el desarrollo conceptual sobre el enfoque de restauración que el propio PIG propone en su versión actual.

iv) La principal omisión del Ámbito Ecosistémico y de sus distintos programas es la exclusión del ser humano como elemento integrante del ecosistema. Ello a pesar de que el conjunto de estos programas apuntan, finalmente, al diseño de medidas de manejo en muchas de las cuales será determinante el componente humano. La omisión de los seres humanos contraviene además la propia definición del enfoque ecosistémico que se presenta como fundamento del PIG.

v) Los objetivos del Ámbito Social del PIG son de un nivel de abstracción y generalidad tal que impiden su logro y su evaluación, además de ser lógicamente inalcanzables con las acciones propuestas en sus distintos programas. El PIG propone como objetivo del Ámbito Social “mejorar la calidad de vida de los habitantes de la cuenca” y para ello desarrolla acciones de educación y capacitación, participación y comunicación, incentivos a la producción sustentable y mejoramiento de la salud de la población. Sin embargo, los Programas de Educación y de Capacitación no enuncian objetivos ni presentan una justificación que permita comprender de qué manera acciones generales como las que se proponen podrían mejorar de manera efectiva y medible la calidad de vida de los habitantes de la cuenca. Más aún, el PIG define como calidad de vida “la percepción de un individuo sobre la posición de vida en el contexto cultural y el sistema de valores en que vive, en relación con sus metas, objetivos, expectativas, valores y preocupaciones”. Señala además que dicha percepción se desprende del diagnóstico social desarrollado y que sólo sería necesario complementarlo con un análisis del índice de desarrollo humano de cada localidad estudiada. Esta afirmación es errada y carece de fundamento. En primer lugar, porque si fuera posible definir la calidad de vida como la percepción de los individuos sobre sus condiciones materiales y subjetivas, sería necesario contar con un estudio representativo de tales percepciones a nivel de todos los habitantes de la cuenca. Es evidente que dicho estudio no se ha realizado. Y en segundo lugar, porque la calidad de vida debe ser analizada a través de métodos tanto cualitativos --como podría ser un estudio de percepciones-- como cuantitativos, como podría ser el Índice de Desarrollo Humano, el cual debiera igualmente aplicarse a todas las localidades de la cuenca y no sólo a las 13 seleccionadas con criterios que se desconocen (ver sección 2.C, iii, iv y v de este documento). Sin esta mínima línea de base sobre la calidad de vida actual de los habitantes de la cuenca, es imposible evaluar cuál podría ser el impacto de los programas del Ámbito Social del PIG en su mejoramiento.

vi) En relación al Programa de Calidad de Vida y Salud, el PIG define como su objetivo “promover el desarrollo económico sustentable y la salud de los habitantes de la cuenca, realizando proyectos productivos e incorporando diagnósticos sanitarios”. El PIG no define qué entiende en este caso por “salud de los habitantes”, ni contiene una línea de base sobre el estado actual de dicha situación de salud, y tampoco formula acciones específicas para mejorarla.

vii) El componente Inter Ámbito del PIG no puede considerar la Norma de Calidad secundaria del Río Cruces como una herramienta de apoyo a sus objetivos que permitirá “resguardar de forma integral los distintos cuerpos de agua y lograr el control de contaminantes”. Por el contrario, DICHA NORMA CONSTITUYE, EN SU VERSIÓN ACTUAL DE ANTEPROYECTO, PUBLICADO POR CONAMA EL 1 DE JULIO DE 2006, UN SERIO RIESGO AMBIENTAL QUE AMENAZA LOS OBJETIVOS FUNDAMENTALES DEL PIG. El referido anteproyecto autoriza los mismos contaminantes que ya causaron el desastre del Santuario en niveles de concentración tales que significarían el agravamiento y continuidad del daño causado. En el caso de los Sulfatos, por ejemplo, el Anteproyecto de Norma Secundaria propone una concentración de 10 mg/L, en circunstancias que históricamente dicha concentración nunca ha superado los 0,5 mg/L, aguas arriba de la descarga de CELCO. En los hechos esto significa que la Planta de CELCO podría continuar descargando al Río Cruces hasta el doble de los Sulfatos que ha descargado a la fecha, es decir, hasta 120 toneladas diarias. Es evidente, por tanto, que la Norma Secundaria propuesta por CONAMA para el Río Cruces es incompatible con los objetivos del PIG. El PIG no puede, por tanto, considerar a dicha Norma Secundaria como un elemento sustancial de su formulación.

C. En relación a la línea de base del PIG y a la interpretación de sus causas

i) El PIG contiene una detallada línea de base sobre el estado actual del humedal. Dicha línea de base incluye aspectos ecológicos, de calidad de las aguas y de su hidrodinámica, entre los más relevantes. En su elaboración se consideraron diversas fuentes de información, incluyendo los datos de calidad de aguas del Río Cruces y del Santuario contenidos en el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de la Planta de CELCO, el Plan de Manejo de la Reserva Nacional del Río Cruces elaborado por CONAF, los resultados del estudio contratado por la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA) a la Universidad Austral de Chile (UACH) referido a las causas de mortalidad de cisnes de cuello negro, mediciones recientes sobre la calidad y características físico-químicas de las aguas del sistema fluvial de los ríos Cruces, Valdivia y Calle-Calle, y censos de cisnes y otras especies de avifauna realizados por CONAF en el Santuario durante el primer semestre de 2006. En general, la revisión y sistematización de información es adecuada y suficientemente completa, aunque no incluyó antecedentes recientes de gran importancia como la publicación científica de Mulsow y Granjean et. Al (2006) .

ii) No obstante la calidad de la línea de base ecosistémica, el PIG es extremadamente ambigüo y carece de claridad en relación a la interpretación sobre las causas que explican el estado actual del humedal del Río Cruces y el origen de tales cambios. Salvo menciones puntuales que vinculan el estado actual del Santuario del Río Cruces con el efluente de la Planta Valdivia de CELCO, y que en general se fundamentan en el estudio de la UACH de abril del 2005, el PIG no establece con claridad cuál es, según CONAF, el origen de los graves y negativos cambios ambientales ocurridos en el ecosistema a contar de febrero del 2004. Ello no es aceptable considerando que el origen y el sentido mismo del PIG obedecen al desastre del Santuario del Río Cruces y que dicho Plan es, supuestamente, la principal medida a ser implementada por las autoridades para la recuperación del ecosistema. Carece de toda lógica formal que un Plan de las características integrales del PIG desarrolle una completa prospectiva de las medidas para revertir el desastre del Río Cruces, a partir de una línea de base detallada del ecosistema, sin pronunciarse claramente sobre cuál es el origen de dicho desastre. Este grave vacío explica en medida importante las incoherencias y falta de propósitos claros de muchas de los programas y líneas de acción que forman parte del PIG, como se detalla más adelante. CONAF, en su calidad de planificador encargado de la formulación del PIG está obligado a proporcionar información concluyente y a tener una opinión clara sobre las causas del desastre.

iii) La línea de base social del PIG es deficiente, incompleta, fragmentada y carente de información relevante así como de conclusiones. La línea de base social del PIG es una mera compilación de antecedentes dispersos, en su mayoría irrelevantes o descontextualizados, que no cumplen mínimamente con la necesaria caracterización de los actores de la Cuenca del Río Cruces y de los usos que los habitantes realizan de los recursos naturales de dicho territorio. La caracterización socioeconómica de la cuenca dedica una de sus secciones más extensas a un relato del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX cuyo detalle sobrepasa con mucho las descripciones superficiales sobre la situación social actual del territorio. La descripción social de las localidades de la cuenca del Río Cruces se limita a una recopilación superficial de estadísticas censales, centradas en las dimensiones que caracterizan la pobreza rural, tales como nivel de escolaridad, hacinamiento, saneamiento básico, acceso a agua y alcantarillado. Por otra parte, el análisis de la actividad económica se basa en su mayoría en datos agregados a nivel de la Décima Región, tales como el aporte al PIB nacional, la distribución de las actividades productivas según sectores económicos y las ramas de actividad. Sólo la descripción de la ocupación de la mano de obra se realiza a nivel de las comunas de la cuenca. Los datos económicos no presentan utilidad alguna para efectos del PIG, lo que queda reflejado en que el documento no ofrece ningún análisis o interpretación de dicha información. A su vez, los aspectos culturales son abordados con una lógica que reduce a los pueblos indígenas a una expresión folclórica o pintoresca del paisaje humano, limitándose a reproducir las cifras del censo del 2002 en relación a la auto-adscripción a etnias originarias y a referencias teóricas vagas y obsoletas sobre el “indio mapuche” y el “campesino araucano”, que en nada contribuyen a caracterizar y comprender la realidad de las comunidades y familias mapuche que habitan la cuenca. Sólo en relación al uso reciente de la cuenca, el diagnóstico social menciona al pasar que, según la UACH, la Planta de CELCO “tendría” una alta relación con los cambios en la calidad del agua del Río Cruces.

iv) La caracterización “descriptivo-explicativa” preliminar realizada en 13 localidades de la cuenca adolece de una superficialidad inaceptable en términos metodológicos. En especial, no se definen los objetivos, ni el enfoque de la investigación, ni los criterios de selección de las localidades o de los entrevistados, contraviniendo principios elementales de la investigación social. Se señala que se trata de un diagnóstico descriptivo-explicativo cuando en realidad es una aproximación menos que exploratoria, totalmente incompleta como diagnóstico. Especialmente cuestionable es que se hayan entrevistado sólo 27 personas de un universo de más de 5 mil que viven en las localidades seleccionadas y que en 3 de las localidades se realizó sólo una entrevista. Tampoco se presenta la metodología empleada ni los instrumentos aplicados para recoger las opiniones de los entrevistados, siendo este aspecto de enorme importancia considerando la situación de conflicto en medio de la cual transcurre la recopilación de información. La confiabilidad y validez de las opiniones recogidas es, en este caso, altamente dependiente del diseño metodológico empleado. En particular, es fundamental aclarar, por ejemplo: - ¿quién hizo las entrevistas?
- ¿se trató de una entrevista estructurada o de una entrevista abierta?
- ¿cómo se presentaron los investigadores ante los entrevistados?, ¿cómo consultores de CONAF o cómo integrantes del CEA?
- ¿de qué manera explicaron los entrevistadores su rol en el PIG?
- ¿es posible que los entrevistados se hayan hecho algún tipo de expectativas en relación al PIG y que ello haya influido en sus respuestas?
- ¿cómo se controlaron los posibles sesgos en las respuestas?
- ¿conocían previamente los entrevistadores a los entrevistados?
- ¿en qué contexto los conocían?
- ¿fueron las entrevistas siempre individuales o también se realizaron entrevistas grupales?
- ¿cuáles fueron los protocolos o instrumentos en cada caso?
- ¿se grabaron las conversaciones?
- ¿se validaron los resultados y conclusiones con los entrevistados?
- ¿se trianguló información entre los entrevistados y otros habitantes de cada localidad?
- ¿dónde se pueden consultar los respaldos o transcripciones de las entrevistas?
- ¿qué fuentes de información fueron utilizadas para la descripción de las localidades en sus aspectos sociales, económicos y culturales?
- ¿en qué medida estas descripciones se basaron en las opiniones de los entrevistados?
- ¿se preguntó expresamente por los impactos provocados por CELCO en cada localidad?
- ¿qué receptividad mostraron los entrevistados para responder las preguntas sobre los impactos de CELCO?
- ¿se percibió temor o desconfianza?, ¿en qué casos?, ¿cómo se manejaron estas situaciones?
A partir de un estudio exploratorio de las características señaladas no es posible obtener un diagnóstico social y, menos aún, conclusiones en relación a los principales problemas y aspiraciones de los habitantes de la cuenca del Río Cruces. En definitiva, la línea de base del Ámbito Social del PIG presenta una carencia total de vinculación con la realidad que busca describir y comprender.

v) La interpretación de la línea de base social en relación a los impactos vinculados con el desastre del Río Cruces es inexistente. En relación a las actividades productivas desarrolladas en la cuenca se menciona, por ejemplo, el turismo fluvial sin ponderar siquiera la importancia de este sector productivo en términos de las fuentes de empleo que ofrece y, lo que es más grave, sin hacer mención alguna a los efectos que el desastre del Santuario del Río Cruces ha causado de forma directa sobre esta industria turística, según se desprende de las estadísticas generadas por el Servicio Nacional de Turismo (SERNATUR) y consta en estudios que son de conocimiento público . Igualmente, se mencionan diversas iniciativas y programas de promoción del agroturismo y del turismo rural en localidades como Punucapa y Tralcao sin referencia alguna a la importancia de los efectos del desastre del Río Cruces para estas actividades, que son mal calificadas de “emergentes”, cuando la realidad es que se encuentran en franca declinación como efecto de la contaminación causada por CELCO. Igualmente, se mencionan empresas de ecoturismo de Valdivia que realizan sus actividades en torno al humedal y su avifauna, y que se han visto directamente afectadas por el desastre, lo que incluso llevó a una de ellas a querellarse en contra de CELCO. Sin embargo, el diagnóstico no menciona siquiera tales impactos ni su magnitud. El diagnóstico social tampoco profundiza ni pondera los impactos que la contaminación de CELCO ha causado en los habitantes de las localidades estudiadas, remitiéndose a la mención superficial de ciertos efectos sobre la salud (p.e. problemas respiratorios en adultos mayores y niños) sin referencia alguna a fuentes públicas de información tales como las fichas médicas disponibles y sistematizadas sobre tales impactos . Lo mismo se aplica para los efectos de la contaminación en los cultivos agrícolas y plantaciones frutícolas, respecto de los cuales existen informes técnicos que estiman los daños y pérdidas ocurridas en localidades como Tralcao . Por lo demás, resulta del todo inapropiado y falto de toda ética que, en contraste con la casi nula mención a los efectos que el desastre del Río Cruces ha causado en las localidades aledañas al humedal, el diagnóstico dedique secciones completas a detallar los aportes “benéficos” que CELCO ha destinado a algunas localidades.

D. En relación a la orgánica para la implementación del PIG

i) El PIG propone como institucionalidad para su implementación una Fundación, cuyo fundador y cuyos recursos de funcionamiento se desconocen. Por definición, una Fundación, de acuerdo a las leyes chilenas, es una organización creada para perseguir los objetivos que el o los fundadores establezcan, haciendo uso para ello de los recursos que los mismos fundadores aporten. ¿Quiénes serán estos fundadores? ¿Cuál será el origen de los recursos? ¿Provendrán estos recursos total o parcialmente de CELCO? En ese caso, ¿qué atribuciones tendrá CELCO para intervenir en las decisiones de la Fundación?

ii) EL PIG no fundamenta el diseño institucional propuesto, ni presenta una evaluación de las alternativas analizadas. ¿Qué otros diseños, distintos a la Fundación, fueron analizados? ¿Dónde constan los documentos e informes de dicho análisis de alternativas institucionales? ¿Responde la Fundación a la propuesta original formulada por CELCO? ¿De qué manera han sido consideradas en dicho diseño las opiniones de CELCO?

iii) El PIG no propone un mecanismo claro y confiable para el monitoreo y la evaluación de sus resultados. Sólo menciona que se realizarán seminarios anuales para conducir dicha evaluación. ¿Quiénes, cómo y con qué instrumentos evaluarán los resultados del PIG? ¿Cuáles son las metas, indicadores y verificadores con que se llevará a cabo la evaluación? ¿Qué mecanismos de monitoreo de resultados se implementarán? ¿Quiénes y cómo implementarán el monitoreo de resultados?

iv) La omisión más grave del diseño institucional del PIG es la escasa y ambigua explicitación del rol y responsabilidades que tendrán los organismos públicos en su ejecución e implementación. El Plan delega en una serie de instituciones privadas la ejecución de los programas. Salvo la consideración de la presencia de organismos públicos en el Comité de Gestión del PIG y la inclusión de algunas acciones que son de competencia exclusiva de servicios públicos (como es el caso de la Norma de Calidad Secundaria del Río Cruces o el Plan de Manejo de la Reserva Nacional del Río Cruces), ningún servicio público es reconocido como un actor relevante con responsabilidades claras en las principales acciones a ejecutar. Tampoco se enuncia la relación entre las medidas del PIG y las diversas funciones y programas actualmente a cargo de organismos del Estado, tales como los programas de salud pública, de protección de especies amenazas, de fomento productivo o de educación ambiental. En definitiva, el PIG parece ser un conjunto de programas de ejecución privada descoordinados de las políticas públicas y sin vinculación directa con las responsabilidades de los organismos públicos competentes en el territorio y en los diversos ámbitos de acción. Esto resulta inaceptable considerando que el PIG tiene un plazo de ejecución delimitado y que nada garantiza que al cabo de dicho plazo el objetivo principal de restauración del Santuario del Río Cruces sea alcanzado.

2.2 OBSERVACIONES ESPECIFICAS POR ÁMBITO DEL PIG

A. Ámbito Ecosistémico

i) Comentarios Generales
- En general, las investigaciones propuestas son un compilado no articulado de estudios científicos, muchos de los cuales se repiten entre sí.
- No existe ninguna justificación clara para que todos los estudios propuestos se realicen en un plazo de cuatro años, en particular aquellos que no requieren de mediciones de terreno.
- Las investigaciones omiten el componente humano del ecosistema, tanto en relación a los aspectos de salud pública (p.e. medición de la calidad de las aguas de consumo humano, no sólo subterráneas) como en relación a los aspectos económicos y sociales.
- A su vez, en varios de los estudios que se proponen no queda claro si el modelo de funcionamiento del humedal a desarrollar estará referido a su estado anterior al desastre o si sólo se centrarán en describir y comprender su estado actual (ver por ejemplo, estudio de Soto).
- Finalmente, el análisis de las causas del desastre que se presenta a modo introductorio no es suficientemente sólido en términos de identificar y dimensionar los factores que explican el desastre, y en particular la responsabilidad que le cabe a CELCO. Muchos de los estudios propuestos simplemente omiten este aspecto fundamental.

ii) Comentarios Específicos
Monitoreo de variables físico-químicas del agua, sedimentos y bioindicadores
En general, la propuesta es adecuada para mantener una vigilancia complementaria a la que realizan los organismos fiscalizadores. Un programa de monitoreo como el presentado resulta útil para establecer una línea de base respecto del desastre causado. Pero su continuidad en los próximos tres a cuatro años sólo se justifica si la principal causa conocida del desastre, es decir CELCO, deja de verter su efluente en el Río Cuces. El programa de monitoreo sólo tiene sentido al realizar un seguimiento del grado de recuperación real que ocurrirá como efecto de las medidas de restauración a implementar. Especial mención merece el programa de las variables físico-químicas de aguas subterráneas, ya que de existir comunicación de éstas con aguas del Santuario ello representaría un grave peligro para la salud de toda la población que hace uso de ellas. Un aspecto negativo de este programas de monitoreo en relación al daño ocurrido en la flora del Santuario es que no se mencionan cuáles serán las macrófitas acuáticas que se usarán como biodindicadores. Finalmente, la participación del señor Walter Di Marzio en el monitoreo de dioxinas en sedimentos y aguas intersticiales no resulta recomendable debido a que se presentó previamente ante la comunidad como miembro de una misión oficial Ramsar que nunca existió, haciéndose por tanto cómplice de este engaño a la ciudadanía.

Monitoreo de variables biológicas
Este monitoreo tiene sentido como línea de base inicial en el supuesto que se detendrá por completo la contaminación causante del desastre. Tiene especial relevancia el monitoreo de los anfibios anuros, fundamentalmente porque su estudio es el único que pretende poner en evidencia la genotoxicidad y el desarrollo de mutaciones producto de los residuos industriales de la Planta de CELCO, para lo cual existe evidencia previa publicada, a partir de estudios de los efectos de residuos de celulosas en el Río Bío-Bío.

Investigaciones específicas
El modelo hidrodinámico de estuarios afluentes al estuario del Río Cruces es fundamental para el diseño del proceso de restauración del humedal. En cambio, las investigaciones sobre reproducción en cautiverio de aves acuáticas no tienen ningún sentido mientras no se reestablezcan las condiciones naturales apropiadas para que estas especies puedan habitar y reproducirse naturalmente en el Santuario. La propuesta del centro de reproducción de aves no despeja aspectos tan fundamentales cómo a qué ambientes serán liberadas si el humedal no es previamente restaurado (ver estudios de Néspolo y Schlatter). Esto ha quedado ya demostrado con la migración de cisnes jóvenes que retornaron al humedal en el verano del 2006 y que nuevamente murieron o migraron debido a la total degradación ambiental del ecosistema. La detención de la contaminación, la recuperación de la calidad de las aguas y el repoblamiento de las plantas acuáticas deben ser los objetivos fundamentales de la investigación, monitoreo y restauración del ambiente y hacia ellos debieran estar destinados los principales esfuerzos del PIG. En particular, el estudio propuesto por Víctor Marín resulta completamente fuera de contexto y no aporta ningún valor relevante a la comprensión de las medidas necesarias para recuperar el ecosistema o para conocer y comprender los impactos sociales, económicos y a la salud derivados del desastre.

Rehabilitación y conservación
Determinar la capacidad de colonización natural de las especies nativas y alóctonas del humedal, así como la bio-manipulación y conservación de macrófitas acuáticas, son líneas directamente relacionadas con el objetivo que se persigue, siempre que el vertido del efluente de CELCO al Río Cruces se detenga. El conocimiento del estado sanitario de la ictiofauna (que en realidad debiera ser parte del componente de monitoreo biológico) es un estudio fundamental, no sólo para el conocimiento del estado de salud de las especies a investigar, sino en especial por su condición bioindicadora respecto de los riesgos a los que están expuestos los habitantes de Valdivia y alrededores en el mediano plazo. Este estudio se acerca a la forma adecuada de monitoreo de los impactos de plantas de celulosa de acuerdo, por ejemplo, al Sustainable Forestal Management Network (2001) . Parece apropiado que el monitoreo de dioxinas en sedimentos y la evaluación de su ecotoxicidad formen parte de esta misma línea de investigación sobre ictiofauna y sean conducidos bajo la responsabilidad de un mismo investigador y en los mismos laboratorios.

B. Ámbito Social

i) Comentarios Generales
- Los programas de este componente están lejos de acercarse a una formulación medianamente clara de objetivos, acciones y resultados. En general, se trata de un conjunto de actividades dispersas, descoordinadas entre sí, y que no se sostienen en ninguna línea base que permita evaluar su pertinencia o sus logros en el tiempo. Como mínimo, se esperaría de los programas presentados que contengan una evaluación de los impactos del desastre del humedal y de la contaminación en la calidad de vida y en las iniciativas productivas actuales, a fin de reparar social y económicamente los daños ocurridos a las familias y comunidades afectadas. A su vez, se esperaría una priorización de las actividades propuestas y su coordinación expresa con el trabajo de los organismos públicos de modo que las actividades de reparación de los daños ocurridos formen parte de líneas de trabajo de largo plazo y no sólo de proyectos dispersos a ser realizados por ONGs, tal como aparecen actualmente.
- Una evaluación social y económica de los impactos del desastre en las comunidades humanas debiera haber sido realizada por los propios organismos del Estado. ¿Porqué no existe en el PIG documentación de los servicios públicos? Si a los servicios públicos se les pide evaluar y opinar sobre proyectos como el de CELCO, que sirven para tomar decisiones que tienen impactos sociales y económicos, ¿no deberían estos mismos organismos tener la capacidad de opinar, evaluar y presentar medidas para reparar los efectos originados en los proyectos que ellos mismos aprobaron? ¿No corresponde, por ejemplo, al propio Servicio de Salud, evaluar en profundidad los efectos y riesgos a la salud humana causados por la contaminación del Santuario? ¿Cómo se justifica que la salud humana se aborde a través de una encuesta a ser realizada por agentes privados sin que exista ninguna consideración de la información que sobre el tema debiera manejar el respectivo servicio público? ¿Cual es, en definitiva, rol de los servicios públicos en el PIG? Finalmente, varias líneas de acción y proyectos se superponen con otros que forman parte del monitoreo y estudio del ecosistema sin que exista ninguna referencia a la manera en que se coordinarán entre sí.

ii) Comentarios Específicos

- El Programa de Calidad de Vida y Salud es de una superficialidad inaceptable. Se basa en un concepto subjetivo de calidad de vida y no contiene ninguna línea de acción que permita desarrollar un medición ni cualitativa ni cuantitativa de la calidad de vida de los habitantes de la cuenca. No contiene acciones específicas de ningún tipo. Sí se contempla una encuesta sobre salud como parte del Programa de Producción Sustentable y de Ordenamiento Territorial a ser realizada por ONGs.
- El Programa de Producción Sustentable y de Ordenamiento Territorial corresponde a un grupo de proyectos para fines productivos y de investigación social. La formulación de estas ideas productivas no se relaciona de ninguna forma con los impactos de la contaminación y su incidencia en la vida y actividades productivas actuales. Por ejemplo, se señala que el 40% de la población de Máfil y San José de la Mariquina usa agua de pozos o esteros sin referencia alguna al grado en que dicha situación expone a los habitantes efectos debidos a la contaminación de tales aguas (página 262). Las propuestas de proyectos productivos tampoco surgen de iniciativas de las propias comunidades hacia las cuales estarán dirigidas sino que son ideas de la institución que las presenta, principalmente la ONG Terra Australis (p.e. uso de pajonales, criaderos de lombrices, truchas, camarones y ranas). No se presenta ningún antecedente que permita afirmar la factibilidad social y económica de estos proyectos ni el interés que en ellos puedan tener las comunidades afectadas. Tampoco se analiza la compatibilidad de estos proyectos con los aspectos ecosistémicos de la recuperación del humedal (p.e. criadero de truchas, coipos o la intervención de pajonales done anidan los cisnes).
- El Programa de Educación Ambiental, que propone trabajar en 20 de escuelas situadas en la cuenca, no contempla un contexto de implementación, no señala los criterios para la selección de las escuelas, ni hace ninguna referencia al daño ecológico existente. La Educación Ambiental, como herramienta de Gestión Ambiental definida en la Ley de Bases del Medio Ambiente 19.300, es fundamental en un proceso de conflicto ambiental y de restauración. Por ello, resulta sorprendente que no se incorpore a todos los actores involucrados para la recuperación del Santuario, incluyendo a los ciudadanos, servicios públicos y empresas. No existe ninguna justificación para reducir este programa a un trabajo sólo en las escuelas, la mayoría de las cuales corresponde sólo a enseñanza básica. Los contenidos propuestos son generales, orientados a conocer y aprender acerca de la biodiversidad y el reconocimiento de especies y a sensibilizar sobre cambios de hábitos y conductas ambientales. Tales contenidos debieran surgir de las necesidades e intereses de los propios habitantes de la cuenca, a partir de un trabajo participativo. El programa tampoco señala la coordinación de sus acciones con las estrategias de educación ambiental que están siendo implementadas actualmente tanto por instituciones públicas como por organizaciones de la sociedad civil.
- El Programa de Capacitación Ambiental está orientado a entregar herramientas para que los actores productivos mejoren su "relación "con los recursos naturales. Parece irresponsable que tal enseñanza se concrete a través de actividades productivas tales como la crianza de ranas, coipos, puyes, y otras especies de faunas y flora en un ambiente extremadamente contaminado. ¿Qué garantía existe de que el consumo de los productos obtenidos de estas iniciativas no represente riesgo para la salud humana? No se contempla ningún análisis sobre tales riesgos.
- En cuanto al Programa de Participación Ciudadana se omiten todas las referencias a los resultados de los talleres de participación ya realizados en el marco del PIG sin ninguna mención a las demandas ciudadanas planteadas en relación a que la principal medida del PIG debiera ser la detención inmediata de la descarga de CELCO al Río Cruces.

 


 
< Anterior   Siguiente >